Imagina pasar meses planeando las vacaciones perfectas solo para darte cuenta de que has pasado gran parte de ese tiempo mirando tu teléfono.
Para muchos viajeros, este escenario es cada vez más común. Los teléfonos inteligentes nos acompañan a todas partes, desde las salas de espera de los aeropuertos hasta los senderos de montaña, influyendo discretamente en cómo vivimos nuestra experiencia en los lugares a los que viajamos para escapar de la rutina diaria.
Un nuevo estudio encargado por Flash Pack y realizado en febrero de 2026 por One Poll sobre viajes de desintoxicación digital sugiere que, si bien la gente quiere desconectarse, dejar el teléfono a un lado es más difícil de lo esperado. Un estudio realizado con 2000 turistas británicos reveló que el 88,3% de los viajeros querría usar menos sus teléfonos durante las vacaciones, pero solo el 81,3% afirma desconectarse por completo mientras viaja.
¿El resultado? Muchos de los momentos diseñados para ayudarnos a relajarnos, reconectar y explorar siguen compitiendo con la atracción de las notificaciones y las redes sociales.
El tiempo oculto frente a la pantalla en vacaciones
Se supone que las vacaciones ofrecen un respiro de la rutina diaria. Sin embargo, los teléfonos inteligentes a menudo siguen acaparando nuestra atención.
Según la investigación, el 271% de los viajeros pasan más de dos horas al día en sus teléfonos móviles durante sus vacaciones. Si consideramos un promedio de 75 minutos diarios de uso de pantalla, esto equivale a aproximadamente 1,1 días de unas vacaciones de dos semanas perdidos por el uso del teléfono.
En lugar de sumergirse por completo en el nuevo entorno, muchos viajeros se encuentran revisando correos electrónicos, navegando por las redes sociales o respondiendo mensajes.
Esto sucede a pesar de que el 771% de los viajeros afirma que se va de vacaciones precisamente para desconectar y recargar energías.
Por qué desconectarse todavía se siente como algo “extremo”
A pesar del claro deseo de desconectarse, muchas personas aún ven la desconexión digital como un paso drástico.
El estudio reveló que el 461% de los viajeros cree que desconectarse de sus teléfonos es una experiencia "extrema", cifra que asciende al 581% entre las personas de entre 30 y 40 años.
Los teléfonos inteligentes se han integrado tanto en la vida cotidiana que incluso una desconexión temporal puede resultar incómoda. Para muchos viajeros, la idea de desconectarse por completo parece irreal.
En cambio, la gente busca cada vez más formas de reducir el uso del teléfono sin dejar de disfrutar de experiencias de viaje significativas.
Un cambio de enfoque respecto a los retiros de bienestar tradicionales.

La investigación también revela cambios en las actitudes hacia el bienestar durante los viajes.
Los retiros de spa tradicionales y las escapadas de bienestar tranquilas resultan cada vez menos atractivos para algunos viajeros. De hecho:
- El 371% de los viajeros afirma no estar interesado en retiros tipo spa o en entornos naturales.
- 26% describen las escapadas centradas en spas como repetitivas o poco inspiradoras.
Incluso el lenguaje del bienestar parece estar perdiendo impacto. Alrededor del 65% de los encuestados afirmó que términos como atención plena, meditación, yoga o "bienestar" les resultan poco atractivos.
Esto sugiere que los viajeros podrían estar buscando diferentes maneras de recargar energías.
La aventura es la nueva forma de reiniciar.

En lugar de limitarse a la reflexión tranquila, muchos viajeros ahora asocian el bienestar con la aventura y las nuevas experiencias.
La investigación reveló que:
- El 561% de los viajeros prefiere experiencias que los saquen de su zona de confort.
- 49% busca activamente nuevas experiencias cuando viaja.
- 28% afirma que las actividades de aventura mejoran su estado de ánimo.
Actividades como el senderismo, el kayak, los safaris o la exploración de culturas desconocidas animan de forma natural a los viajeros a centrarse en el momento presente en lugar de en sus pantallas.
Estas experiencias crean recuerdos que rara vez involucran un teléfono.
La importancia de la conexión social
Otro hallazgo clave es la creciente importancia de la conexión humana durante los viajes.
Muchos viajeros afirman sentirse más revitalizados cuando comparten experiencias con otros.
- Los miembros de 51% afirman que sus vacaciones más revitalizantes fueron aquellas en las que se sintieron parte de un grupo.
- Las personas con el gen 42% afirman que entablar nuevas relaciones con los demás les ayuda a sentirse mentalmente renovados.
Cuando las personas están inmersas en una conversación, una aventura compartida o un descubrimiento cultural, la tentación de consultar el teléfono suele desaparecer de forma natural.
En estos momentos, viajar recupera su propósito original: experimentar el mundo y conectar con la gente que nos rodea.
Por qué es importante estar presente
Los teléfonos inteligentes han cambiado nuestra forma de experimentar el mundo. Nos permiten capturar recuerdos al instante, orientarnos en lugares desconocidos y mantenernos conectados con nuestros seres queridos.
Pero también pueden desviar nuestra atención de las experiencias que están ocurriendo justo delante de nosotros.
Crear momentos sin teléfono mientras que viajar permite a las personas:
- Observa detalles que de otro modo podrían pasar desapercibidos.
- Involucrarse más profundamente con nuevos entornos
- Disfrute de conversaciones sin interrupciones
- Crea recuerdos más fuertes y vívidos.
Estar presente no significa necesariamente abandonar la tecnología por completo. A menudo, simplemente significa elegir momentos en los que el teléfono se queda en el bolsillo.
El creciente atractivo de los viajes de desintoxicación digital
A medida que aumenta la concienciación sobre la sobrecarga digital, más viajeros buscan viajes que fomenten pausas intencionadas de la tecnología.
En lugar de imponer prohibiciones estrictas sobre el uso de teléfonos móviles, muchas experiencias se centran ahora en crear entornos donde los dispositivos pasen a un segundo plano de forma natural, a través de aventuras al aire libre, inmersión cultural y actividades compartidas.
Estos momentos ayudan a los viajeros a reconectar con algo que se puede perder fácilmente en la vida cotidiana: la capacidad de concentrarse plenamente en el presente.
Viajar sigue siendo una de las mejores maneras de desconectar.
La investigación pone de manifiesto una interesante contradicción. La gente sabe que el uso constante del teléfono reduce la calidad de sus vacaciones, pero aun así, desconectar sigue resultando difícil.
Pero los momentos que los viajeros recuerdan con más cariño rara vez involucran una pantalla.
Suceden al contemplar un amanecer, explorar paisajes desconocidos, compartir historias con nuevos amigos o vivir una experiencia completamente diferente a la de la vida cotidiana.
En esos momentos, el teléfono se vuelve irrelevante y viajar se convierte en lo que siempre debió ser: una oportunidad para estar plenamente presentes en el mundo que nos rodea.


